Cortando Flores

Mauricio Castaño H.
Historiador

Matar a un hombre es como cortar rosas del jardín, no es un duelo sino un trofeo de guerra. Uno puede recordar el primer muerto, el segundo, el tercero y de pronto hasta el décimo, de ahí para allá todo se vuelve costumbre, gajes del oficio, explicaba el paramilitar Hazbún, el pasado viernes 25 de Julio del año en curso a la fiscal de justicia y paz, frente a la insistencia de ésta para que recordara los nombres de sus víctimas. Suena cruel esta lógica de quienes practican la violencia armada, de quienes hacen la guerra para saldar las diferencias humanas. Cumplen la misión de podar una parte de la población humana que consideran innecesaria e inconveniente para su proyecto de sociedad que promulgan. En este proyecto de lógica de muerte basta con declarar enemigo a otra persona para ser objetivo militar. Éste Estatuto de Enemigo habilita para bajar de su condición de ser humano a una persona y convertirla en cosa o en trofeo bélico. Matar no es un duelo sino un festín de guerra, muchas de las matanzas son animadas y alebrestadas con licor y rumba y con mucha sed de violencia: «Paras' colgaron y degollaron a algunas de las víctimas de la masacre de 'El Salado': Mientras lo hacían, tocaban gaitas y tambores para entretenerse, contó en su declaración a la Justicia el ex jefe 'para' Uber Enrique Bánquez, alias 'Juancho Dique', se lee en el tiempo.com del 30 de julio de 2008. Cómo olvidar las revelaciones de cómo henchir de violencia decidida a estos arcángeles de la muerte, previos a cometer una masacre. Durante muchos días los dejaban sin comer, los sometían a duros ejercicios de la milicia y los trataban mal, muy mal, hasta el punto de alucinar y estar al punto exacto del entrenamiento para ir a cobrar venganza de manera mecánica y bestial, amén.

En diversos pueblos de Antioquia, ellos simplemente llegaron, apuntaron a su objetivo y dispararon hasta verlos caer, así sucedió una y otra vez, una y mil veces, cien mil aproximadamente en el país. Éste, porque no quiso ingresar a las filas de los paramilitares, aquel porque supuestamente era auxiliar de las guerrillas de izquierda. Se los llevaron a la vista de los demás, los torturaron, los descuartizaron, les quitaron las cabezas, jugaron con ellas simulando un balón, tiraron cuerpos al río, enteros o descuartizados, a otros simplemente los tiraron en una alcantarilla. Otros murieron en emboscadas, otros por equivocaciones, mataron por celos. Los sacaron de sus casas cuando hacían la siesta, cuando estaban almorzando, cuando jugaban con los niños, cuando miraban el paisaje. Otros murieron quemados dentro de sus casas incendiadas. Mataron a puñaladas y luego los decapitaron; la cabeza fue puesta en una estaca a 100 metros de distancia del resto del cuerpo. Montaron falsos retenes para capturar. Robaron ganado. Mataron por simple curiosidad: porque estaban mirando el cuerpo recién asesinado. Matan y matan por control social, porque incumplieron sus toques de queda decretados por ellos mismos. Mataron porque los encontraron indocumentados. Matan por deudas o por lo que se les antoje. A mi me dijeron que en un morro de una manguita del matadero estaba mi hijo,  dizque amarrado de la nuquita, como quien dice el fue ahorcado y después de que lo ahorcaron fue que le dieron bala. Todos ellos civiles, ningún guerrillero, muertos en indefensión, ningún combate.

Este despliegue de muerte no sale de los caprichos de unos cuantos hombres entrenados como psicópatas. Hoy sabemos que es una ingeniería sofisticada de la muerte. Los avances de la justicia nos han mostrado a más de 70 congresistas y altos dirigentes del país (como los famosos 7 ¿del bloque capital?) partícipes de este proyecto macabro. Los empresarios no se quedan atrás, los bananeros y ganaderos son ejemplo de ello. La recién Revista Foro Nº 55 dedicada a Narcotráfico, Paramilítarismo y Política, en su editorial, después de un examen exhaustivo, concluye que el actual Gobierno es para los conglomerados económicos y financieros y que su política social es un rotundo fracaso. Por ejemplo, “El sector financiero colombiano obtuvo utilidades por 1.96 billones de pesos en los primeros siete meses del año 2005 lo que representó un crecimiento del 29.4% anual. La banca nacional incluidas las entidades del Estado, sacaron la mejor tajada con 1.5 billones de ganancias.” Otro estudio señala que el principal producto de Colombia es el Bélico. En el año 2007 el gasto en defensa y seguridad alcanzó el 6,32% del PIB, por debajo de EU que sólo alcanza el 4%, según, José Fernando Isaza, Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano, basado en datos del informe de la Contraloría General de la República de enero de 2008.

Pero, la solidaridad de este proyecto de muerte no sólo cuenta con la participación de la clase alta, también, cuenta además del pobre muchacho que se va a apretar el gatillo por un salario, con la población civil. Para nadie es un secreto las empatías hacia estos señores de la guerra, comprometen a pobladores desde los más humildes hasta los de mayor abolengo. En muchas zonas del país como Urabá, Córdoba, Antioquia… para citar tan sólo unos poblados. Amplios sectores influyentes de la sociedad y los mismos paramilitares presentaron a la sociedad colombiana  a los de las AUC, como héroes que luchaban por un proyecto político que abogaba por una Colombia en Paz para las futuras generaciones y no como los simples narcotraficantes que eran. Los medios de comunicación estuvieron a la orden del día prestos a presentar la Plataforma Política. Carlos Castaño, debutó con Yamit Amat, luego desfilaron muchos de ellos en los canales nacionales que se los disputaban: Mancuso, Báez, Jorge 40, etc. En el Congreso de la República se hizo lo propio. Recuerdo intervenciones de los políticos voceros de las AUC, expresarse en ese sentido. Manifestaban que estos hombres alzados en armas eran unos héroes salvadores que estaban dando su vida por la patria. Cuando los cabecillas paras fueron al Congresos de la República, no fue sólo una visita improvisada, fue un acto planeado. Sus cuerpos lucían los mejores trajes, sus comportamientos delataban una autoestima que estaba por encima de los congresistas, de los cuales el 40% según ellos, hoy sabemos que son más del 60% eran sus aliados.

Creemos que lo más serio y sensato es desactivar esta lógica de muerte que es ya toda una institución. La filosofía de la noviolencia nos ha mostrado un camino al concebir la paz como una manera de vida integral que alberga las diferentes lógicas de vida humana, tantas como hombres hay. La solución no está en el endurecimiento de la mano o en el recorte de las libertades demócratas que hacen la Democracia. No permitamos que nos sigan cortando las rosas del jardín.

Bogotá, Agosto 8 de 2008

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