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La AFL-CIO se pronunció |
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Primera carta que el señor John J. Sewwney, presidente de la American Federation of Labor and Congreso of Industrial Organizations (AFL-CIO), le envió el 16 de febrero de 2009 al presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Estimado presidente Uribe: Como usted recordará, nosotros nos hemos comprometido con los derechos de los trabajadores en Colombia, en las conversaciones directas, francas y constructivas que hemos tenido, incluyendo su última visita a Washington en mayo de 2007. Nosotros apreciamos profundamente la recepción que el año pasado usted hizo a la comisión de AFL-CIO que lo visitó en el Palacio de Nariño para discutir los mismos problemas. Usted siempre ha expresado su buena voluntad para discutir estas materias, y es dentro de ese espíritu que deseo expresar mi grave preocupación con respecto a comentarios públicos dichos por usted acerca de los defensores de los derechos humanos en Colombia. Indiscutiblemente los sindicalistas también son defensores de tales derechos humanos, yo me desanimo y alarmo por las críticas del Gobierno a representantes de la sociedad civil como integrantes del ‘bloque intelectual de las FARC’. Tal declaración deslegitima el trabajo importante y estimado de los defensores de derechos humanos y cierra el espacio necesario y justificable para que ellos ejerzan su derecho internacionalmente reconocido a la expresión libre. Como usted sebe y puede apreciar bien, tales declaraciones ponen en riesgo a las personas y las organizaciones de ser atacados por grupos ilegales, quienes a menudo usan declaraciones suyas y de su Gobierno como una licencia para aterrorizar y asesinar. Yo le insisto respetuosamente que de inmediato y públicamente renuncie a su declaración, y haga una declaración pública que reconozca la legitimidad de los defensores de los derechos humanos, incluidos los sindicalistas, en una sociedad libre y democrática. Como usted es indudablemente consciente, el Comité de la Educación y Trabajo del Congreso americano invitó a tres líderes de la sociedad civil colombiana a testificar ante del Congreso esta semana sobre el estado de derechos laborales en su nación. Estas personas, a través de un análisis cuidadoso e incansable trabajo, están poniendo las bases para una Colombia mejor. Estas personas y su seguridad física son de la más alta prioridad para la AFL-CIO y al movimiento obrero internacional y la comunidad de los derechos humanos. Nosotros le instamos que tome todas las medidas para asegurar que, a su regreso, ellos permanezcan libres para continuar su trabajo sin amenazas, intimidación o cualquier otro riesgo físico. Por favor siéntase libre para contactar a nuestro Departamento Internacional sobre este tema, esperando que haya discusiones constructivas y extensas con usted en el futuro muy cercano para el beneficio de los trabajadores de nuestras dos naciones. Atentamente, Segunda carta que el señor John J. Sewwney, presidente de la American Federation of Labor and Congreso of Industrial Organizations (AFL-CIO), le envió una semana después de la primera al presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Estimado señor presidente Uribe: Hace apenas una semana, le he escrito para expresarle a usted mi honda preocupación con motivo de los comentarios públicos atribuidos a usted con relación a los defensores de los derechos humanos en Colombia. Específicamente, usted se refirió a algunos críticos legítimos del Gobierno, provenientes de la sociedad civil, como “un bloque intelectual de las FARC," afirmación que le resta legitimidad a la importante labor que éstos desarrollan y que les cierra un espacio con el que merecen contar para poder ejercer su derecho a la libre expresión. Ahora ha llegado a mi atención que usted ha denunciado públicamente a quienes declararon como testigos el 12 de febrero ante el Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, aseverando que estas personas distorsionaron a propósito la verdad, motivadas por “el odio político”. Con todo el debido respeto, estas afirmaciones son infundadas, basado tanto en mis conocimientos sobre el asunto como en la forma como yo entendí el testimonio de dichos testigos. Esta clase de declaraciones públicas, realizadas por el Primer Mandatario de Colombia, pueden representar un riesgo muy serio para los testigos mencionados. Por lo tanto respetuosamente le instó a retirar en forma inmediata, y públicamente, dichas últimas declaraciones suyas, y que haga una declaración pública reconociendo la legitimidad y el valor de los defensores de derechos humanos, incluidos los sindicalistas, en cualquier sociedad libre y democrática. Le encarezco, además, que ofrezca garantías para que estos testigos puedan seguir adelante con su trabajo, sin temor a represalias de ninguna especie. Hago esto en nombre del espíritu constructivo de nuestro diálogo en marcha, el que espero y deseo habrá de continuar. Espero con anticipación su respuesta. Sinceramente, John J. Sewwney |
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