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Los retos actuales de la política colombiana |
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Cecilia López Montaño Estamos iniciando el 2009 y la agenda política del país se centra en dos ejes: por un lado, las difíciles circunstancias por las que atraviesa el Gobierno y la economía con sus negativas implicaciones sociales, y, por el otro, la definición de todos los partidos políticos de sus proyectos electorales hacia la Presidencia de la República en el 2010. Aunque muchos no se percaten de ello, el país está enfrentando una crisis económica y la forma como el Gobierno actual la asume, genera una situación de inquietud creciente en la ciudadanía y una especie de desespero gubernamental ante la imposibilidad de controlar todas las variables, de no poder solucionar los errores cometidos y ver cómo su popularidad se afecta. Pero como se repite hasta la saciedad, son los momentos de crisis cuando se producen los cambios imposibles de realizar en situaciones normales. Una de esas grandes oportunidades se le presentan a la política, desprestigiada con razón, pero que puede reivindicarse con una campaña electoral llena de propuestas que abran nuevos caminos para la sociedad colombiana. Es el momento de hacer un llamado a los partidos para que superen rápidamente la mecánica electoral, preparen y le presenten al país distintos derroteros desde su posición ideológica para que los ciudadanos elijan la que más les convenza. Como resultado de este año electoral debe salir un proyecto democrático que le proponga al país salidas a la crisis, pero también que reconstruya la base democrática y tome de nuevo la bandera de la realización y concreción de la Constitución del 91. Es esto último lo que debe distinguir y servir de base a un posible diálogo entre los partidos de oposición de cara a construir la propuesta para asumir la Presidencia en el 2010. Para empezar a viabilizar un proyecto político como el que necesitamos, es necesario describir y caracterizar la situación de los dos principales partidos de oposición, y luego reflexionar sobre la necesidad de que los posibles acuerdos que se requieran para la nueva apuesta política, deben sustentarse sobre partidos sólidos que permitan generar condiciones para llegar a acuerdos democráticos, y así, evitar los proyectos personalistas que profundizarían la crisis democrática que vivimos. Frente a la situación actual del liberalismo y su apuesta para el 2010, la reunión realizada el 17 y 18 de febrero donde participaron Congresistas y Representantes de todos los directorios regionales, bajo el liderazgo del ex presidente César Gaviria, dejó claro que el Partido Liberal va a realizar consulta interna para elegir el candidato que lo represente en la búsqueda de la Presidencia. Éste mensaje sirve para mostrar que las vanidades personales se diluyen frente al interés general del Partido y se fortalece la unidad y el propósito de que sean los mecanismos democráticos, los que decidan cuál debe ser la propuesta que conduzca al partido nuevamente al poder, pero sobre todo ofrecer a todos los ciudadanos una nueva forma de afrontar las difíciles circunstancias que ya empiezan a evidenciarse y que probablemente se profundizarán en el futuro. Un resultado parecido debe ser el esperado del Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo: enviar el mensaje de un partido de oposición, pero con propuesta y vocación de poder. La coyuntura que vive el Polo genera dudas debido a las tensiones evidentes entre sus principales representantes, pero es necesario comprender este tipo de circunstancias, si lo que está en juego es la construcción democrática y deliberada de la política. De todos modos resulta inapropiado emitir conclusiones, pero no sobra enfatizar en el mensaje de que está en juego la construcción de proyectos democráticos alternativos que ponen el interés general sobre el personal, y que es a través de la política como mejor se pueden dirimir las tensiones internas. Por tanto, de esta primera instancia debemos esperar que del resultado de la deliberación interna se logren acuerdos que generen una sensación de tranquilidad y unidad soportada en principios, para así seguir en la construcción de las condiciones adecuadas para enfrentar la contienda electoral con opciones reales de victoria. Pero no se trata de una simple contienda electoral, sino de volver a retomar el poder bajo condiciones democráticas, teniendo claro que la legitimidad de un Gobierno no la da la mayoría de los votos, sino el respeto, fortalecimiento y garantía de los derechos de todos ciudadanos. El fortalecimiento de los partidos de oposición bajo criterios democráticos otorga claridad sobre el horizonte hacia el cual dirigir el proyecto político. Una posible coalición tendría como horizonte concreto ganar las elecciones al uribismo, pero ese triunfo sólo será viable, si se tiene claro el proyecto de Nación y la apuesta por la Constitución del 91. Este es el camino que cada partido debe recorrer para llegar en las mejores condiciones a ganar las elecciones, pero sobre todo para lograr el objetivo más importante, consolidar el Estado Social y Democrático de Derecho. Tal como lo ha dicho el ex presidente César Gaviria, cada partido fuerte tendrá su candidato, los demás serán aspiraciones. Necesitamos candidatos sólidos que surjan de debates amplios. La deliberación democrática en todas las instancias es una de las formas de volver a reivindicar la política, para mostrarnos como nación que somos capaces de construir acuerdos y alianzas en torno a proyectos de país, y no alrededor de cuerdos clientelistas que dominan nuestra actual vida política. Pero también es necesario no sólo avanzar en todo lo anterior, sino sobre la forma como los partidos de oposición afrontan y leen la coyuntura, esto es, como asumen el proceso a través del cual el presidente Uribe decide o no lanzarse a su nueva reelección. No sólo se trata aquí de realizar cálculos electorales que con la presencia del presidente Uribe conducen a saldos en rojo para la oposición, sino de comprender el camino recorrido en estos últimos años y prepararnos para replantear el futuro del país a la luz de un nuevo modelo de desarrollo que ponga en el centro de las política públicas, los derechos de todos los ciudadanos, principalmente en la política social, no sólo para afrontar la crisis que se viene, sino para garantizar condiciones que permitan que los colombianos se desarrollen como ciudadanos. Queda también por superar el obstáculo de cuáles serían los mecanismos para lograr el acuerdo para una coalición. El vacío legal en torno a consultas interpartidistas impide contar con una buena herramienta que garantice que sea el voto de los ciudadanos el que apruebe o no los acuerdos políticos realizados por los partidos. Es por esto que resulta necesario que la agenda legislativa de este semestre asuma el tema de dichas consultas dentro de la reforma política. Pero también debe ser prioridad de los partidos que por encima de los mecanismos, sean visibles las propuestas como los insumos necesarios para una discusión transparente, que de la señal inequívoca a los ciudadanos de que es posible construir una propuesta política viable que nos una como colombianos y nos motive a construir o reconstruir juntos el país que queremos. Estos son los verdaderos retos de la política colombiana. Bogotá, Febrero 27 de 2009 |
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