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“Consolidemos la unidad, que lo es todo para nuestra esperanza” |
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Álvaro Ortiz Ramos “Llegó la hora de las definiciones”, decían unos… “este Polo no se derrite”, pregonaban otros. La tarde fría, lluviosa, fue el marco perfecto de un nuevo encuentro democrático. Me refiero, por supuesto, al primer día del segundo Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo – PDA que –claro como todo evento de esas magnitudes- comenzó algo retrasado. Puros enredos logísticos me atrevo a pensar. La tarima preparada para la ocasión dio paso, en primera instancia, a un grupo de actores que con armoniosa música y luces multicolores dejó boquiabiertos a los presentes. Entre murmullos comentaban “ésta vaina va a estar demorada”. “Bueno, que todo sea por la democracia”… atinó a decir un señor de sombrero y camiseta amarillos como la bandera del Polo. Delegados de distintas regiones, “compañeros” que llevaban tiempo sin verse, fueron atiborrando el amplio salón del Centro de Convenciones de Corferias preparado para la ocasión. Negros, indígenas, campesinos, personajes de todo tipo acudieron a la cita. La consigna era clara: no dejar que la grieta del Polo se resquebraje más. Los cerca de 1500 delegados estaban expectantes cuando comenzaron los anuncios y llamadas a los representantes de la mesa directiva. Uno a uno fueron pasando… el público tímidamente aplaudía… Gloria Cuartas, Venus Albeiro Silva, Wilson Borja, Jaime Dussan, Gloria Ramírez, Parmenio Cuellar… aplausos moderados. “Senador Gustavo Petro”, anunció el presentador… aplausos más fuertes, vivas, chiflidos y gritos… pero él no apareció. “Senador Jorge Robledo”, continuó el presentador… gritos y aplausos más elevados. La mesa ya estaba llena. Afuera del salón se escuchaba la llegada de una caravana de vehículos que dio paso al corre corre de escoltas… el Presidente había llegado. Me refiero, por supuesto, al del Polo, el doctor Carlos Gaviria. Los que aún estaban por fuera del salón entraron rápidamente, pues nadie se quería perder su llegada y su discurso. El salón, ahora sí, se vio pleno. Una avalancha de aplausos llenó cada rincón y Carlos Gaviria hizo su aparición. Rostros alegres y plenos, comenzaron a gritar. Unos pedían unidad, otros democracia, otros más gritaban !Presidente¡, !Presidente¡ !Presidente¡… El rostro de Gaviria dejó ver su satisfacción por el encuentro democrático que allí acontecía, mientras los flashes de las cámaras de los reporteros irrumpían en el salón. Apartes del discurso Comenzó su intervención recordando al hoy gobernador de Nariño Antonio Navarro Wolff: “Permítanme que comience mi reflexión inaugural de este segundo Congreso del Polo Democrático Alternativo, con un par de citas elocuentes de sendos discursos de dos de nuestros más ilustres dirigentes. La unidad de la izquierda democrática. Por primera vez, desde 1819, hace 187 años, la esperanza de lograr una Patria para todos, se materializa. La unidad de toda la izquierda democrática que ahora se sella y se consolida, es el primer paso para que los pobres y los oprimidos, los marginados y los desechados, los obreros; las clases medias, los intelectuales y los empresarios eficientes puedan ver luz al final de este larguísimo túnel que ha sido la vida de ésta, nuestra República de Colombia”. Así inició su excelente intervención ante el Primer Congreso del Partido, el 30 de Noviembre de 2006, nuestro dirigente histórico Antonio Navarro Wolff, aclamado luego como primer secretario general del PDA. Posteriormente Gaviria recordó a Luis Eduardo Garzón: “Si Uribe va a la reelección, es inevitable poner un bloque democrático al frente. Y como yo creo que no gana la reelección por diversas circunstancias, porque sus propios amigos se le vuelven todos los días más sus enemigos, el Polo Democrático debe ir con su propio candidato, con su propia propuesta. Creo que ése escenario nos va a permitir acceder a una segunda vuelta total. Y si el candidato es usted doctor Gaviria, le cargo la maleta todas las veces que sea necesario”. Así concluyó su discurso Lucho Garzón, en la sesión inaugural de la Dirección Nacional del Partido, hace precisamente un año. Todo era optimismo, convocación a la unidad y confianza en que el Polo, con su unidad consolidada, con su propia propuesta y su propio candidato, sería capaz de derrotar el proyecto retardatario, conservador y autoritario de Álvaro Uribe Vélez. Antonio habló sin reticencias de toda la izquierda democrática que confluye en el Partido, sin distinguir la vieja de la nueva, por tanto, sin enredarse en el berenjenal de proponer criterios artificiosos y de conveniencia para discernir la una de la otra, anatematizar a los unos y hacer la apología de los otros. Continuó su discurso en el que además pidió alcanzar la unidad, en el que condenó los crímenes de las Farc, y en el que rechazó de plano las políticas de seguridad, social y económica del presidente Uribe. Finalmente señaló: “Ante este auditorio que recoge la suprema instancia de dirección del Partido me permito reiterar una tesis a la que adhiero con toda convicción: En una democracia el Estado tiene que renovar sus gobernantes y los partidos tienen que renovar sus cuadros. Yo ya he cumplido, bien o mal, mi ciclo dentro del Polo Democrático Alternativo. Alguien debe relevarme en la Presidencia y otra persona distinta de mí debe asumir la candidatura del Partido en las próximas elecciones presidenciales. Por fortuna, es amplia la lista de dirigentes idóneos para enarbolar con dignidad nuestra bandera, y muchos líderes hay, deseosos, además, de cumplir esa tarea. Alejado de esas responsabilidades, ratificaré mi lealtad al Partido cumpliendo el rol que las bases del Polo y las instancias competentes me asignen, que espero sea el que más anhelo, el de soldado sin galones”. Terminó Gaviria y los aplausos fueron cerrados, más vivas a la democracia, a la unidad y más !Presidente¡, !Presidente¡ !Presidente¡… El Congreso avanzó, se escucharon los discursos de los delegados internacionales de la izquierda que contaron sus experiencias y apoyaron al partido como una esperanza y oportunidad de construcción y de cambio. Más aplausos. Afuera la lluvia tomaba su segundo aire mientras muchos de los participantes deambulaban por los pasillos del complejo ferial, salían a buscar un tintico o fumar un cigarrillo. La mayoría comentaba sobre la declinación de Gaviria a la Presidencia del Polo y sobre los pasos que deberían seguir para consolidar al partido y conseguir la unidad que tanto necesitan. - No hermano, lo que nos tiene jodidos es la división interna. - Mire hay dos grupos: los que están con Robledo y los que están con Petro. - Mientras exista esa división, pues… apague y vámonos. Me decía un “polista” al que fácilmente pude identificar por la cachucha amarilla y la camiseta que rezaba: “¿sino es con el Polo, entonces con quién?”. - Y usted ¿con quién está? Le pregunté. - Pues compañero yo apoyó a Petro, ese man es moderado, de ideas claras. No es radical como Robledo que lo que busca es sacar del camino a Petro. Es que Robledo y su gente… (Andanada de palabras impronunciables)… ¿me entiende? - Y ¿qué opina del “retiro” de Gaviria? Inquirí nuevamente. - Pues yo creo que era justo lo que el partido necesitaba. Es que ese viejito ya no aguanta, además está del lado radical del Polo. Es que, mire… La charla fue interrumpida abruptamente por los gritos que provenías del salón… uy llegó Petro, nos hablamos… corrió mi interlocutor dejándome sin el final de su opinión. Llegada de Petro Era cierto, cuando nadie lo esperaba hizo su aparición en la instalación del II Congreso del Polo Democrático el senador Gustavo Petro. La algarabía que producen 1500 personas –unas a favor y otras en contra- fue monumental. “No es un Frente Nacional, es para un pacto sin violencia con la intención de juntar a la sociedad colombiana en un esfuerzo común para superar su principal problema: la violencia y la guerra”, manifestó el ovacionado congresista. Y dijo además que: “Esta unión no se puede lograr ni volver carne vive de nuestra historia si no se hacen a través de un Gobierno, lo demás es discurso, pero para poder hacerlo en un Gobierno entonces tenemos que ganar las mayorías y seducir al pueblo en 2010 (...) eso tenemos que hacerlo en 2010 porque la tarea de sacar a Colombia de la guerra no la podemos postergar para la próxima década”. Más aplausos, muchos más ¡Viva Petro! y ¡Unidad, Unidad, Unidad! Las palabras de Petro fueron precedidas por la intervención del senador Jorge Enrique Robledo quien criticó duramente su actitud: “Es que Petro pide que se llegue al Gobierno, con un candidato no necesariamente del Polo, mientras que yo digo que se escoja un candidato del partido, organizado alrededor de un gran proyecto de unidad nacional”… más gritos, aplausos y vivas… Busqué entre la multitud al “compañero polista”, pues quería terminar de escuchar su opinión. Todo fue en vano pues no apareció. La lluvia paró al igual que el segundo Congreso del Polo. Las palabras premonitorias del “compañero polista” rondaban mi cabeza: “lo que nos tiene jodidos es la división interna… los que están con Robledo y los que estamos con Petro”… Esa fue la sensación que me quedó. Al Polo le queda por validar las palabras de su –hasta el pasado 26 de febrero- presidente Carlos Gaviria: “Consolidemos la Unidad, que lo es todo para nuestra esperanza”. Eso es lo que queda… |
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