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Con don Mario se repite la historia de HH |
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Jorge Mejía Martínez El testimonio de alias don Mario demuestra la suerte incierta del proceso de desmovilización de las AUC, al confesar que la comandancia lo había comisionado a él y a HH para que sostuvieran viva la estructura militar de los paras en el país y por supuesto la estructura económica ¿El gobierno fue ingenuo al creer que la desmovilización fue real?, o ¿fue malicioso cuando le hizo creer al país que por la acción inicua de Luis Carlos Restrepo el paramilitarismo era cuestión del pasado?, o ¿acaso ese fue parte del contenido del acuerdo –¡hagámonos pasito!- entre paras y gobierno del que nunca se supo públicamente? Desde el inicio del proceso no han faltado voces que con sobrada razón advertían de los errores de éste y sobre todo de las terribles consecuencias que acarrearía un proceso mal conducido; se sobrepuso la voz de los victimarios a la de las víctimas, en detrimento de la verdad y la reparación, mínimos éticos para poder pensar en la reconciliación que desde el gobierno se reclama y hasta trata de imponerse a las víctimas con ayuda de los victimarios. Podría decirse que un efecto de los errores del proceso de desmovilización fue darle vía libre a la degradación total del paramilitarismo. Desapareció cualquier vestigio de vocación antisubversiva que motivó en gran parte el surgimiento del paramilitarismo en Colombia. Totalmente fue copado por el narcotráfico. Las estructuras criminales no desmontadas porque el gobierno nacional no lo exigió así, quedaron en manos de mandos medios, relativamente desconocidos, en su gran mayoría no sujetos de la justicia por carecer de la más mínima sindicación por parte de la fiscalía, ajenos a cualquier respeto o temor por la autoridad civil, en aras de darle sostenibilidad a los negocios relacionados con la producción, comercialización y trafico de coca y otras drogas. Ello explica que con la desmovilización de las AUC no se haya impactado el total de hectáreas dedicadas a los cultivos de coca, ni el flujo de la pasta procesada hacia el exterior. Repito: el gobierno nacional perdió una gran oportunidad para darle una estocada, de pronto no mortal, pero sí de gravedad, al narcotráfico. Por el contrario, lo fortaleció. Hoy el negocio esta más vivo que nunca. Daniel Rendón Herrera, alias don Mario, el mono veloza alias HH, memin y Vicente Castaño, se dieron a la tarea de reorganizar de nuevo las estructuras del paramilitarismo. Eso todos lo sabíamos. Lo que no se conocía, hasta que don Mario lo confesó, era que esa decisión de cristalizar el engaño supuestamente al gobierno y a la sociedad, creyentes del desmonte del paramilitarismo, fue el fruto de una estrategia convenida desde la cárcel por parte de la comandancia de las AUC. El solo don Mario logró reunir más de 6.000 hombres armados, la misma cantidad que ofreció desmovilizar si el gobierno accedía a sus pretensiones de impunidad por sus crímenes. ¿Quién sabe cuántos miles de hombres más se organizaron en armas dependientes de otros capos hoy en libertad y que ayer posaron como desmovilizados o miembros de las AUC? Seguramente muchos, pues en un país sin oportunidades los obreros y los campesinos con facilidad aceptan una paga mercenaria o los desmovilizados de ayer vuelven a ser los fantoches de hoy y los criminales siguen siendo lo que nunca han dejado de ser. Las autoridades sindican a don Mario de más de 3.000 homicidios en el país. Su poder se expandió rápidamente sometiendo o aniquilando a sus contrincantes. En Urabá fueron desmovilizados, supuestamente, dos bloques de las AUC: el bloque bananero de HH y el bloque Helmer Cárdenas de El Alemán. Este segundo bloque que en un momento apareció como ejemplar respecto a reincorporar a la vida civil a los desmovilizados por el camino de los proyectos productivos, asumiendo el roll del Estado respecto a no esperar la financiación oficial de los proyectos y destinando un porcentaje de la mesada que de las arcas públicas recibían los excombatientes para financiar sus actividades, luego desató una feroz persecución en contra de los miembros del bloque bananero so pena de vincularse de nuevo a la actividad armada ilegal. La organización de don Mario hizo fracasar el proceso de desmovilización, al hacer abortar la reincorporación a la vida civil de los desmovilizados, en la región de Urabá, en el bajo cauca, en el occidente de Antioquia y parcialmente todavía en el valle de aburra. Don Mario nada ha dicho de confesar la verdad y reparar a sus víctimas. Lo único que ha mencionado es la posibilidad de negociar favorabilidad judicial, entregando a sus hombres calculados en 6.000 por el mismo. Entrega incierta porque ahora no es la excepción de lo que siempre ocurre en la mafia: a rey muerto, rey puesto. Los hermanos Usuga son los que ya aparecen como los nuevos jefes de ese ejército nutrido mayoritariamente por los desmovilizados del proceso. El gobierno tampoco ha manifestado nada sobre exigirle a este criminal la confesión de sus delitos, la no repetición y la reparación de quienes fueron sus víctimas. La sombra de la extradición a los Estados Unidos se abre paso con rapidez. Además de que como don Mario no tendría ningún derecho a los beneficios que permite someterse a la ley de justicia y paz, porque jamás estuvo bajo su manto, lo más posible es que prefiera una negociación con el gobierno del norte alrededor del trafico de coca, que responder una a una las sindicaciones inciertas de una fiscalía como la nuestra que al momento de su detención no tenía claramente soportada la judicialización de los miles de delitos –la gran mayoría de lesa humanidad- cometidos por el hermano de El alemán. No hay motivos para que las victimas y los demócratas nos hagamos ilusiones. La verdad y la reparación no hacen parte de la agenda. Nunca lo ha sido. Agenda que hoy descaradamente está dispuesto a negociar don Mario con el gobierno. Y éste tampoco tiene interés en que don Mario responda primero por sus 3.000 crímenes –tal como ocurrió con toda la comandancia extraditada- pues prefiere exigirle cuentas por sus actividades relacionadas con el narcotráfico. Con el engañabobos de que desde EEUU se puede iniciar o continuar el ejercicio de la verdad y la reparación, igual que se ha dicho para los demás, a don Mario lo van a extraditar en aras de no alborotar tantos avisperos internos a partir de visibilizar los vínculos de tantos políticos aliados con el narcoparamilitarismo que deben tener los dedos cruzados para que la DEA actúe cuanto antes. Se va a repetir la misma historia de HH y mientras tanto a las víctimas las siguen invisibilizando a punta de indiferencia, bala o de hambre. |
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